jueves, 28 de agosto de 2008

ADIOS A UN AMIGO

Algunos inconvenientes de salud, que estoy superando me impidieron editar La Gaceta. Creí un deber moral adelantar la presente despedida al amigo que supo ser fiel a sus principios.
Hay quienes deberán llevar sobre su conciencia, si es que logran recobrarla algún día, el peso de la responsabilidad que les cabe. Muchas son las víctimas por la falta de justicia y el exceso de venganza.
Que Dios y la Patria se lo demanden
Horacio Guido Dupuy
La Gaceta

Argentinos a las Cosas

Carta a Horacio Zaratiegui, una amigo que partió...


Estimado Tocayo...

Así comenzaban los envíos que me realizaba Horacio Zaratiegui y en su memoria quise comenzar mi despedida con el mismo encabezamiento.

Tal vez para algunas personas sea difícil comprender el enorme esfuerzo psíquico y emocional que exige al que se anima a luchar por aquello que considera casi sagrado sagrado, sobretodo cuando no existe ningún tipo de especulación, cuando no se espera recompensa alguna, cuando solo se siente acompañado con la íntima convicción de hacerlo por una causa que se cree justa.

No es difícil que cunda la desesperanza cuando se contempla con estupor la traición a la los principios que se hicieron carne y que fueran inculcados por la institución que uno aprendió a amar, por parte de quienes juraron ser fieles a la tradición, el principio "semper fi" de casi todas las "Armadas" del mundo.

En medio de una profunda anarquía, donde la "palabra de honor" parece haber acompañado en el exilio a la ética y la moral, no es difícil que el espíritu se encuentre abatido y la esperanza se halle sitiada por la ignominia.

Horacio, fuiste un luchador infatigable que no midió los riesgos, de frente, a cara descubierta, como solo lo hacen los valientes y los que no tienen nada que ocultar. Luchaste porque surja la verdad en medio de la mentira, la calumnia y la mediocridad mercenaria.

Adelantaste tu partida con el dolor de sentir que la Patria se encuentra herida, pero tal vez te acompañe el consuelo de saber que no existe esfuerzo que se pierda y que tu ejemplo cundirá y tu alma encontrará la PAZ, una paz que le será negada a quienes actúan en forma indigna...

Horacio: Lamento profundamente tu decisión, aunque comprendo las causas. No he podido hacerme presente para despedirte porque debido a mi estado de salud hace varios días que no abro la computadora ni escucho noticias... De todas formas he considerado que nunca es tarde para despedir al amigo.

No te digo Adiós "tocayo", solo hasta pronto ya que aunque algunos no comprenden.. .

Y recordando a Jorge Manrique:

Nuestras vidas son los ríos

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