lunes, 26 de abril de 2010

SACAR LOS PIES DEL PLATO


El Ágora - 26-Abr-10 - Opinión

Sacar los pies del plato
(Por la libertad de prensa)

por Héctor B. Trillo

El líder histórico al que adhieren los actuales gobernantes solía hacer referencia a aquello de "no sacar los pies del plato". Una forma de decir equivalente al proverbial "no abandonar el barco en el medio del río". En estos días, sin embargo, vemos que el Matrimonio parece haber decidido hacer justamente eso: sacar los pies del plato. Y nos explicamos.

En el acto organizado y pagado por el partido gobernante con fondos públicos en supuesta defensa de la llamada ley de medios, varios manifestantes mostraban sendas pancartas con las fotos de conocidos periodistas con billetes de dólar cruzando su boca y calificativos agresivos hacia la condición de empleados del grupo Clarín. Los carteles eran de excelente calidad y multicolores, aunque (cuándo no) no le hacían asco a la proverbial costumbre de no revisar la ortografía. O no conocerla ni verificarla, ni hacerla verificar.

El grupo organizador de este acto político, está vinculado a un programa de televisión del canal oficial, reconocido por su genuflexión más absoluta a los designios presidenciales.

Allí, y tal como con seguridad todos los lectores tienen conocimiento, se atacó a diestra y siniestra a la oposición y especialmente a los medios que son críticos del actual gobierno.

Resulta evidente que un acto pagado con dineros públicos, promovido desde un programa de propaganda oficial, desde el canal "público" y regenteado por toda la caterva oficialista más abyecta, debería contar con organizadores, oradores, intérpretes o lo que fuere que hicieran el correspodiente acto de contrición pidiendo al público presente que retirara de inmediato las pancartas fascistas de marras. No lo hicieron.

Venimos a enterarnos ahora que los ministros más parlanchines han salido a tomar distancia de los afiches pegados en todas partes de la ciudad, especialmente en los sitios reservados y pagos para publicidad. En efecto, declaró el jefe de gabinete que es "una forma de expresarse horrible... para un lado o para el otro" (¿hace falta la aclaración, señor ministro?)... "siempre es muy feo porque no da ningún tipo de beneficio..." (¿es que si diera "alguna forma de beneficio" otro sería el cantar? es increíble). "No sé cual es el objetivo de quien hizo ese afiche", concluyó el ministro. Esta última frase, como es obvio, pretende endilgar a algún sector de la oposición la responsabilidad de los panfletos fascistas, como una manera de intentar obtener rédito político. Claro que si los portadores de los carteles llegan en colectivos pagados por el gobierno, y se manifiestan y cantan en un acto organizado por el gobierno, y en ningún momento nadie les pide que retiren tales carteles, la cosa parece demasiado obvia. Si tiene ubre, mira pasar el tren y dice mu, debe de ser porque se trata de una vaca.

Por su parte el ministro del interior dijo algo así como que "el gobierno no está en contra del periodismo" (noooo, qué va) y afirmó que es "lamentable que se quiera involucrar al gobierno con la aparición de los afiches". No, señor ministro, no es que se lo quiera involucrar, es que está involucrado. Y a todas luces. Y con total evidencia. Y hasta diríamos que con honores, si tales actos y adhesiones fueran honoríficas, claro.

Ahora viene el acto que organiza la señora Hebe de Bonafini, quien ha dicho que hay que someter a "juicio ético" a algunos periodistas por su accionar durante la dictadura (refiriéndose al último gobierno dictatorial y no a los anteriores). El jefe de gabinente sostuvo respecto de este acto que es político y que "no hay poder jurisdiccional". En otras palabras: a lo sumo el gobierno pondrá el dinero, pero no tiene nada que ver. Claro que el ministro no ha dicho eso, eso lo decimos nosotros. Pero si "no hay poder jurisdiccional" y los fanáticos provocan una tragedia veremos entonces dónde quedan las elípticas palabras ministeriales. Porque el horno no está para bollos.

El Poder Ejecutivo ha renovado la apuesta especialmente contra Clarín. Y como parece no poder por ahora dados los fallos judiciales adversos a la aplicación de la ley de medios, ha decidido atacar a los periodistas que trabajan en el grupo.

Pero este tipo de actitudes pueden derivar en una tragedia de proporciones, como por ejemplo que se golpee o incluso se asesine a alguien. No queremos ser agoreros, pero la experiencia mundial así lo demuestra. Alguien parece haber tomado nota en el "entorno" y por lo tanto decidió que toda presión tiene un límite.

Y el límite parece haber llegado en la palabra de estos dos ministros, que efectiva y definitivamente han sacado los pies del plato. No sólo de los afiches, sino también del acto de "juicio ético" que organizan los grupos más autoritarios y recalcitrantes que participan del actual gobierno.

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