lunes, 11 de agosto de 2008
BEIJING 2008
Señor Director: Emocionante resultó la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Fue un verdadero placer para la vista disfrutar de ese espectáculo. Cómo ocurre en cada momento trascendente de la vida de los seres humanos, fue culminante la parte donde la niña volaba con gracia y elegancia sobre todas las almas presentes en el estadio. Cuando se intenta llegar al corazón de los seres humanos el símbolo elegido es un niño, cuya alma pura, limpia y fresca nos recuerda lo fantástica que es la vida y el poder vivirla. Resulta paradójico entonces que en el mundo entero se intenten crear, cada vez con más intensidad y fanatismo, métodos que eliminen el niño por nacer, amparados por leyes que violan los derechos de ese ser humano indefenso. Un mundo que no respeta el derecho a la vida no se respeta a si mismo y tiende a su autodestrucción. No se trata de un tema religioso, es esencialmente un tema de derechos humanos que involucra el derecho trascendental de toda civilización: este es el derecho a la vida del niño por nacer. Alejandro Olmedo Zumarán.olmedozumaran@hotmail.com
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