domingo, 9 de noviembre de 2008

VETADOR KK

Kirchner ya anunció que si no es designado, Argentina vetará otra candidatura.
Por Danilo Arbilla
El mes próximo se reunirán en Bahía, Brasil, los presidentes sudamericanos para designar al secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y avanzar en la consolidación de esta novel organización regional. No va a ser fácil: ni la designación del máximo funcionario del organismo ni que este tome fuerza como un instrumento de acción continental. No es que ya vaya a correr la suerte de tantas ideas como las del Mega Gasoducto o del ejército continental o de la moneda única sudamericana, todas salidas de la mente creadora del comandante Hugo Chávez. Es una realidad, empero, que si se escarba, en más de una cancillería campea el escepticismo sobre el futuro de este “ espacio sudamericano” cuyo Tratado Constitutivo fue firmado en mayo pasado en Brasilia. Ahí se acordó, además, que la sede de la Unasur estaría en Quito, Ecuador, y que su secretario general iba a ser el ex presidente ecuatoriano (1988-1992) Rodrigo Borja Cevallos. Borja renunció antes de asumir. Entendió que al cargo no se le dio el poder ni las jerarquías que sus tareas requerían. En definitiva se trata de un mero coordinador entre los representantes y delegados permanentes y por debajo del Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno y del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores. Fue entonces que al presidente Rafael Correa, quien en materia de ocurrencias no le va a la zaga a Chávez, se le ocurrió ofrecérselo al ex presidente argentino Néstor Kirchner. Correa incluyó en su propuesta el cambio de sede, la que sería trasladada a Buenos Aires para mayor comodidad de Kirchner, lo que implicará ya una primera modificación del tratado. Así de sencillo, si no fuera que la designación del Secretario General requiere el voto unánime de todos los miembros y que la candidatura de Kirchner fue vetada de inmediato por el presidente Tabaré Vázquez de Uruguay. Conocida la propuesta ecuatoriana, el Gobierno uruguayo rápidamente comunicó a la presidenta de turno, la mandataria chilena Michelle Bachelet, que no acepta el nombre de Kirchner, a quien hace responsable de no haber solucionado el bloqueo de los puentes sobre el río Uruguay y de no asumir sus obligaciones en el dragado de un canal de navegación en el Río de la Plata. El asunto está que arde. Kirchner ya anunció a Bachelet que si él no es designado, Argentina vetará cualquier otra candidatura, cerrando el paso, por ejemplo, al candidato boliviano que parecía ser una alternativa y una salida al diferendo. El gobierno de Tabaré Vázquez recibió, bajo cuerda por supuesto, los plácemes de varias Cancillerías, a las que la decisión uruguaya les evitó tener que tomar una actitud parecida. __._,_.___

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