miércoles, 15 de septiembre de 2010

ANGIOPLASTIA


Después de la angioplastia

Los episodios de Papel Prensa y la internación de Néstor Kirchner dejaron al gobierno más vulnerable. Los protagonistas se están reacomodando y Luis Pico Estrada lo cuenta en Evidencias.

INFORMADOR PÚBLICO

* Los dados están en el aire. La política es un juego de reglas invisibles precisas. Y también, como en los juegos de azar, juega la Fortuna. La enfermedad del ex presidente no solo es un traspié, es una metáfora. Como traspié es el segundo en quince días -la primera fue una irritación (también!!) del colon- y la actual su segunda emergencia cardiológica en meses. Es una metáfora de un hombre que trabaja full time en la conservación de un Poder que por definición es efímero y que más tarde que temprano cobra las consecuencias de haberlo ejercido sin piedad.

* No hace falta repasar historias viejas de los Atridas o Ricardo III. Al fin de cuentas, todos concluyen con la misma súplica: “Mi reino por un caballo” que los haga huir del campo de batalla.

* Otro indicio: si algunos amigos se ocupan de desvincularse, el atardecer se acerca. Cristóbal López, su propio zar del juego, se ocupa de revelar que su reciente pelea con Kirchner marca una grave distancia entre ellos. ¿Tú también, Cristóbal?

* Y hasta Daniel Scioli recibe llamados de Eduardo Duhalde, su amigo y contendor de largas partidas de ajedrez. No son los únicos en el tránsito agónico. Los intendentes bonaerenses ya buscan nuevos horizontes. Y sus capitanejos -Pablo Bruera y Sergio Massa- aspiran al generalato.

* En hora buena para los intereses del justicialismo, Eduardo Duhalde ha tomado alguna decisión significativa. Entre el jueves y viernes pasado tomó la decisión de apartarse de las reuniones públicas con los otros precandidatos y que cada cual siga su rumbo. El ex presidente decidió seguir por su carril y no someterse a las querellas inútiles.

* Es casi obsceno que Francisco de Narváez gane columnas de análisis respecto a su decisión de invitar -o no hacerlo- al candidato mayor del Justicialismo disidente a una reunión gastronómica en su casa. O que otros candidatos ventilen diferencias para obtener mayor espacio. Lo que pase de aquí en más y lo que pasó marcará a la sociedad a la hora del voto. Y pasarán muchas cosas.

* Duhalde dejará de dar explicaciones metodológicas sobre la interna y trabajará en lo suyo. O sea recorrer el país -ya lo está haciendo- y hablar claro de los problemas que angustian a sus habitantes y de los temas que hacen a poner en acción a la Argentina. No necesita rentar equipos técnicos -de hecho tiene un gran plantel- ni comprar aliados. Y mucho menos amigos de altísimo nivel.

* Duhalde sabe eludir la red de espionaje oficial para mantener sus hombres en territorio bonaerense y con dirigentes provinciales que pesarán en los meses por venir. Pedir adhesión pública es someter a esas alianzas al castigo de la administración K. a los disidentes.

* El radical-socialismo tiene otro estilo. Recupera el Partido y busca una decisión electoral compartida. Dilema -siempre lo fue- asegurarse la provincia de Buenos Aires. Otro sí ¿los candidatos radicales son dos o tres? Adivina, adivinador.

* Por el lado del PRO, las cosas son complejas. Sus complicaciones son propias en el crecimiento de un Partido joven que no reconoce herencias.

* Gabriela Michetti se mueve como la futura candidata de la Capital Federal. Parte de dos conceptos erróneos: Mauricio Macri puede buscar la reelección ni las internas serán sencillas. La señora Michetti se mueve dentro y fuera del PRO como la próxima reina del Plata.

* Eduardo Duhalde se sorprendió la disposición de Michetti para transar Capital Federal. Con Francisco de Narváez ocurrió lo mismo, más allá que luego fuese acompañada por Federico Pinedo, estrella luminosa del Parlamento y del futuro político. Y al cardenal Bergoglio no le gusta que empleen su nombre en vano, en especial cuando su ciclo concluye. Su trato con la señora Michetti debería no ser publicitado por la interesada. No es para tanto.

* Las alusiones maliciosas a la gestión del equipo íntimo del señor Macri trascienden (Léase Nicolás Caputo, Antonio Torello, Esteban Bullrich). Otro sueño: ser candidata a vicepresidente. De alguien. Sus soldados varían pero el ministro de Justicia, Montenegro y el ex de Educación son sus fieles inspiradores. Paréntesis: Montenegro no se las verá bien en la próxima embestida de la oposición. Hay huellas.

* La línea política de Néstor Grindetti -una decisión tomada en solitario pero con consensos importantes- abre al Partido a quebrar monarquías sucesorias. El ministro de Hacienda de la Ciudad propone una interna real, más cerca de la realidad política que los espejismos de las encuestas. Horacio Rodríguez Larreta persiste en ser candidato y su trabajo infatigable ya le rinde frutos. Tiene el respeto de sus pares y un interés público en aumento. Todo esto en caso que Mauricio cumpla el salto -sin red- hacia la Presidencia. De lo contrario está firme junto a su jefe político.

*¿Y Mauricio Macri? El sabe que tiene una deuda con Buenos Aires. Requiere otra vuelta sin la sombra K. Diga lo que diga el aprendiz de brujo Durán Barba. Algo de eso lo habló con Duhalde y lo hará con el radical socialismo llegado el momento.

* Fuera de la voz alzada de un Gobierno central herido, está la Argentina que viene, donde el estado de necesidad dejará de lado la exaltación de los egos y las ambiciones insensatas que nacen del vacío. Todavía no se sabe en qué tapete caerán los datos, que son menos incompatibles de lo que parece.

* Una última pregunta: ¿Las negociaciones de José Luis Manzano por el 15% de YPF y por el desarrollo del cable para el uso de telefonía internacional, no dependiente de ajustes tarifarios- será un argumento para Francisco de Narváez? Al fin de cuentas estamos hablando de un hombre de negocios y un agente comercial de primera en la compra y venta de bienes. No alcanza -aunque ayude- para tallar en la mesa grande de la política.

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