jueves, 15 de mayo de 2008

AIRES DE CAMBIO

Soplan aires de Cambio, Argentina y la oportunidad ante la crisis.

Es por todos sabido que la principal causa del triunfo del oficialismo en las últimas elecciones habría sido la falta de cohesión en la clase política de la cual gran parte de la ciudadanía se siente desencantada. Las ambiciones personales tuvieron un papel preponderante y cabe destacar que el gobierno, hábilmente, supo crear opositores que no lo eran en realidad a pesar de sus discursos a veces bastante críticos, logrando el objetivo principal, convencer a quien quería o necesitaba creer y es sabido que en esas condiciones el ciudadano promedio tiene una tendencia natural a olvidar... Solo hubiese bastado recordar quienes fueron los que apoyaron a Nestor Kirchner desde el comienzo. Los políticos no pueden alegar ignorancia sobre como manejó, siendo gobernador NK la provincia de Santa Cruz

Por otra parte quienes afirmaban que los argentinos salen a la calle solo cuando le tocan el bolsillo deben haber sufrido una decepción, en este caso la Capital hizo causa común con el campo y el campo mas que dinero reclama respeto por su dignidad.

Pero tal vez habría que demostrar agradecimiento hacia Nestor Kirchner, pues con sus discursos y con sus actitudes prepotentes logró que el campo se reconciliara con la ciudad, que se unieron entidades con intereses diferentes y para sorpresa de muchos se vio en la misma lucha al chacarero con el gran hacendado. Se puede lograr un objetivo por la propia habilidad o aprovechando la torpeza del oponente.

También Nestor Kirchner posibilitó el surgimiento de un nuevo estilo de líder, un hombre desde Gualeguychú, Alfredo Deangelis, ha acaparado la atención de los medios, con un lenguaje sencillo pero claro y contundente reclamó un trato más justo y un respeto del que hace tiempo no goza gran parte de la sociedad, incluido el campo. A pesar de encontrarse en la "línea de fuego", soportando presiones e "investigaciones" su enérgico discurso siempre fue adornado por la humildad de sus planteos y una sempiterna sonrisa que no simbolizaría el desdén sino la satisfacción de estar haciendo lo correcto y tener en paz su alma.. Nunca fue agresivo y se distinguió por hablar con sincera humildad no exenta de firmeza, esa firmeza que solo tienen los que son fieles a sus convicciones. "No quiero que me regalen ni que me den subsidios, quiero que no me saquen lo que es mío"..

Todo indicaría que el matrimonio presidencial ignora el perfil del hombre de campo:

El hombre de campo es tozudo. Es rutinario. Es bueno. Es leal. Es tranquilo pero de sangre caliente. Es enorme. Es genuino. Él sabe que es la tierra y el cielo por lo tanto ''el producto'' depende de él. Él es está allí porque así lo dispuso Dios., por eso se siente ''dueño del lugar que pisa.''PUNTO Y NO SE DISCUTE...Es lógico y sensato porque convive con la naturaleza .
El hombre de campo generalmente usa gorra de vasco, los más jóvenes sombreros tejanos, gorritas con vicera; y botas o alpargatas, nunca usa traje, ni zapatillas nike, adidas, u otras . Lleva su campera de cuero, poullovers muy gruesos generalmente tejidos a mano, ''el Cardón'', muy buenas camisas, pañuelito al cuello. Nunca le falta el pañuelo en el bolsillo. No fuma. No toma. (excepto en las fiestas de campo, yerra, doma, etc.). Ama los símbolos nacionales, los lleva en el alma y es patriota por naturaleza. En los días de fiesta nunca faltará una bandera argentina en su ventana y en su corazón una escarapela. Es muy buen pagador. Usa de Créditos. Paga los impuestos.
La mujer del hombre de campo trabaja fuera de su casa, le ayuda, lo atiende, atiende a sus hijos y por ellos hace cualquier sacrificio para darles educación, está seguro que su hijo volverá profesional, tal vez reminiscencia de "mi hijo el doctor".
No es dicharachero. Es pensador. su palabra el ley y cuando da la mano es como firmar un documento
Sus hijos son muy bien educados. Jamás enfrentan, jamás contestan mal, jamás dicen malas palabras, y en la intimidad son pícaros. Confiables, agradables, querendones. (De grande, cuando crezca, será igual que su padre o madre)
El hombre de campo vive permanentemente entre ''el celo, la fecundación, los nacimientos, las pariciones'' , la naturaleza plena frente a sus ojos, el día a día de las manifestaciones de la vida. Nacer, crecer, morir y para eso hay que tener mucho valor.
No se equivoque el gobierno, el "mansito" le puede resultar un chúcaro redomón y sería un gran error permitir que se haga realidad la amenaza que se le atribuye a D'Elia quien estaría convocando un "megapiquete" con fondos provenientes de alguna intendencia cómplice para enfrentar al paro en Gualeguychu. Tener en cuenta que la ruta no es Plaza Mayo con protección policial y todo podría desembocar en hechos de sangre que caería sin remedio sobre el matrimonio presidencial.
Si los violentos de alquiler se enfrentan con lo auténtico, tendrán todo por perder.

No siempre el enemigo más temible es quien pronuncia discursos inflamados plagados de rencor, este hombre de hablar campechano y una lógica contundente que supo conquistar a quienes lo escucharon, puede convertirse en un rival de fuste. A veces el bien triunfa sobre el odio y el egoísmo y esta es la oportunidad que tiene Argentina

Solo resta esperar la respuesta de quienes no se caracterizan por tener cualidades similares a este dirigente agropecuario y no sería improbable que apelaran a cuantas artimañas les proporcionarí a "la caja" y "la nueva vieja política", una de ellas sería dividir la protesta usando lo que se conoce como: "espejitos de colores", aunque es probable que los hombres de campo comprendan que claudicar por supuestas "ventajas" momentáneas producto de "excepciones" solo podrían augurar, a corto plazo, volver a ser víctimas de nuevas viejas injusticias.

Es de esperar que las versiones en cuanto a que se declararía el Estado de sitio el 25 de Mayo, no pasen de ser simples rumores, porque de ser cierto.. las consecuencias pueden ser impredecibles, hay que recordar que en Argentina ha sido abolida la llamada "obediencia debida" por lo que faltarían los representantes de la ley para imponerla, solo quedarían milicias populares...

Algo estaría cambiando y La Gaceta sigue insistiendo: "Debemos cambiar... para que cambie la política".

Horacio Guido Dupuy



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