domingo, 18 de mayo de 2008

INVITADOS

CHÁVEZ Y MORALES:

INVITADOS PARA EL 25 DE MAYO

En fuentes seguras de la Casa Rosada y de la Cancillería, pudo saberse que los presidentes de Venezuela y Bolivia fueron invitados a participar del acto celebratorio de la Revolución de Mayo que el próximo 25 de este mes deberá presidir Cristina Fernández de Kirchner en la ciudad de Salta.

Por obvias razones, el asunto tiene sus bemoles aunque todavía no trascendió hacia la convulsionada opinión pública si Chávez y Morales servirán de telón de fondo para lo que no dijo Néstor Kirchner en el acto de la cancha de Almagro y que eventualmente formaría parte de un nuevo discurso que modificaría según evolucione la situación. Para algunos conocedores del entorno presidencial, Kirchner resolvió a último momento callarse la boca cuando apreció que la tribuna estaba virtualmente vacía y sólo el campo de juego registraba algunas presencias que, para colmo, ya comenzaban a darse mutuos garrotazos entre los integrantes de dos sectores sindicales: la UOCRA y los 'camioneros de Moyano'. El rostro endurecido de Néstor lo decía casi todo.

La causa principal de las ausencias, que luego quedó superada, fue una atascamiento del tránsito que impidió la llegada de los ómnibus y camiones con el público pago que tenía la obligación de ovacionar al matrimonio. Néstor tenía previsto pronunciar palabras y conceptos durísimos respecto del campo además de un enfoque filosófico en general, pero se contuvo también por otra razón: minutos antes había tenido una gran discusión con el presidente del Banco Central, Héctor Martín Pérez Redrado, a quien quiso instruirlo en el sentido de que suspendiera la venta de dólares al público que ya comenzó las corridas a los bancos. Cómo la respuesta fue sensata y opuesta a esta instrucción pues Redrado explicó que la obligación de la entidad que presidía era la defensa de la moneda y que la primera consecuencia de la prohibición sería la creación de un inmenso mercado negro de divisas, Néstor se atufó y propuso insistir en la venta de nuevos bonos a intereses altos. Esto último debería alcanzar un interés del 20 por ciento, aproximadamente, circunstancia que generaría más inconvenientes alarmistas que respiros financieros. La discusión incorporó estos datos y sobre la agitada conversación giró otra cuestión que hace a la relación con Chávez: el venezolano, que no es tonto para los negocios, quería garantías atadas a posibilidades ciertas - aunque fueran políticas - pues en estos momentos hace sus aportes para las necesidades de caja - o de liquidez, como se prefiera - del gobierno Argentino que está acosado principalmente por la caída de las exportaciones agropecuarias y la necesidad de continuar con sus subsidios que son la base del 'modelo económico' que está en curso.

Dicho sea de paso, la enorme masa de empresarios que por diversos motivos están anotados legalmente para cobrar esos subsidios, todavía esperan que se concreten, lo que altera sus capacidades de reinversión y de previsiones en la materia. A la inversa, las organizaciones de izquierda que reciben ayuda estatal, todavía cobran, detalle que asegura una transitoria tranquilidad social y política que pronto se acabará. Qué sucederá después más vale no mencionarlo siquiera y desde este punto debemos saltar a la posibilidad de que Chávez y el pobre Evo concurran a Salta a participar de un acto patriótico que debería hacerse en Buenos Aires por razones históricas que, obviamente, la incultura de los gobernantes ignoran.

Sin embargo, alguien se habrá animado a destacar este detalle junto con la reflexión de que por primera vez en muchísimos años no se realiza un Te Deum en la Catedral Metropolitana, ceremonia a la que siempre se invitaba a representantes de otros credos. Esto viene a cuento pues para la reunión salteña el oficialismo ha puesto énfasis en su carácter ecuménico, énfasis que mas bien responde a la creencia de que es una actitud contraria a la Iglesia, es decir, un infantilismo que podríamos calificar de gramsciano.

Pero la cosa no termina aquí, pues el gobierno temía - o teme - que la homilía del Obispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, podría ser muy dura y herir los oídos oficiales además de las consecuencia que este acto posible produciría.

Si Chávez y Morales llegaran el 25 de mayo con toda la carga geopolítica y estratégica que tendría el hecho, es factible que las palabras del matrimonio santacruceño sean lo suficiente drásticas como para convertirse desde Salta en un mensaje doctrinario con proyecciones, pero el caso es que gracias a los asesores que se animan a emitir opiniones destinadas a los dos personajes máximos de nuestra política, se aprecia que 'no hay tiempo para preparar todo lo que vendrá después y menos aún, con el campo, en pié de guerra, desplegado en todo el país'. Entonces, en momentos de escribir estas líneas el kircherismo postergaría sus definiciones ideológicas para el próximo 9 de julio, aunque la pregunta que todos se formulan - y sabemos porque la hacemos - es la siguiente: ¿Llegará intacto el gobierno para ese día? O más simplemente: ¿Existirá para ese entonces con estos personajes a cuestas...? Hace poco escribimos que cabían esperar grandes cambios, lo que - agregamos - implicaría nuevos nombres, algunos muy conocidos. Cómo quien dice, debajo de las mesas de juego y en los rincones iluminados y sobre todo en los más oscuros, se teje y desteje el futuro del País y de quienes lo habitan.

Si nos detuviéramos a analizar todo esto, sería cuestión de nunca acabar, aunque sin querer ser alarmistas y mientras esperamos una explicación creíble sobre el ataque que sufrió el flamante ministro de Encomia, el ahora asustado Carlos Fernández, acotamos algunos interrogantes que tienen su razón de ser: ¿Se conocerán los nombres del delincuente muerto y del herido que está preso? Esto es nada más que una lógica curiosidad que seguramente obligará a aceptar muchas respuestas, si es que las hay, pero sin duda el fantasma de una violencia desatada cobra una angustiosa presencia en el horizonte político y social de la Argentina.


Carlos Manuel Acuña
Francisco Scolaro: Opino que una guardia de honor los recibirá: La chaparra Azafata y el impresentable Gordo tomador becado

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