sábado, 17 de mayo de 2008

VIRTUAL Y REAL...........

Gobierno: entre la realidad virtual y la realidad real


Ayer miércoles, desde un estadio de fútbol, tras el discurso de uno de los dos Presidentes en ejercicio, Argentina comenzó su resucitación y los robos; secuestros; compra de dólares; manipulación de los datos del INDEC; sobrepoblación y asentamiento de nuevas villas miserias; desabastecimiento, sobreprecios y faltante de nafta y gasoil; inflación y otras menudencias, se dieron a la fuga como por arte de magia. Curiosamente alineado, todo el periodismo hizo hincapié en que uno de los Kirchner “llamó al diálogo democrático”. Los oficialistas (no es tan malo que lo sean como que los demás se den cuenta) aseguraron que con ese pedido, los agropecuarios deberían levantar el paro y sentarse a la mesa de las negociaciones porque de lo contrario la gente de la ciudad se pondría en su contra. Uno de ellos, ahora ultra oficialista, dijo: “El país espera la palabra de Kirchner” (por el que no habló).

En realidad, la Presidente no dijo nada para el asombro. Fue un discurso de circunstancias en un lugar impropio debido a que la palabra le hubiese correspondido a su marido, elegido sin oposición, titular del partido Justicialista, el mismo del que había renegado mientras armaba su fallida transversalidad o cimentaba la posterior alianza con radicales disidentes. La imagen del acto era elocuente. Un estadio semivacío que las cámaras de televisión no pudieron ocultar. Adelante, el palco VIP con ensoñadores y aplaudidores a rabiar del matrimonio presidencial; atrás, la verdad verdadera, la realidad real, una guerra como en Ezeiza del 73 pero sin los cuatrocientos muertos que deparó aquella trágica jornada. Palos, tiros, heridos, un ojo menos… Por su reiteración, estos hechos podrían ser declarados de interés turístico en una visita guiada para extranjeros que deseen compenetrarse de lo mejor del espíritu “nacional y popular”, e incluso participar en los desmanes. Claro, estaríamos hablando de otro precio.

Van dos meses de idas y venidas y la solución al conflicto que mantiene el Gobierno con el Campo parece no llegóa a buen puerto. Ambas partes aseguran tener razón. Lo cierto es que el continuo aplazamiento de un acuerdo le permitió al kirchnerismo ganar tiempo para llegar a su glorioso 25 de mayo lo menos herido posible o quizás más. El FMI, “la mano de obra desocupada”, los resabios del Proceso militar, los genocidas, golpistas, el neoliberalismo y consideraciones por el estilo, han perdido vigencia como causantes de la ineficiencia gubernamental.

El declive del “plan” económico se encuentra a ojos vistas. Sus consecuencias, más. De ahí que economistas estatistas, dirigistas, distribucionistas y defensores del “Vivir con lo nuestro”, hayan sido reanimados con presteza y enviados a los medios de comunicación para decir que “al modelo hay que hacerle algunas correcciones”. Tarde piaste.

Por su parte, preocupados por el paro del campo y la actitud de los medios de prensa, “intelectuales” y personajes de la cultura, la educación y el periodismo, debatieron bajo el lema “En defensa de un gobierno democrático y popular amenazado”. El “voto inteligente” de Filmus sigue pensando. Sí, sigue pensando. Si a este cóctel de recetas desvencijadas y oportunismo billeteril disfrazado de erudicción, se le suman las amenazas de DElía y Moyano, puede observarse que antes del acto donde se llamó a la conciliación, el kirchnerismo alineó a toda la tropa portando munición gruesa. El campo es el nuevo chivo emisario de la desgracias gubernamentales: de la inflación, principalmente. Más allá, no se vislumbra a quién podría echársele la culpa.

Si la gente compra dólares, retira los depósitos de los bancos o no puede cargar nafta o gasoil, se habrá perdido la confianza. Echarle la culpa al campo resultó hasta el momento un buen negocio. Quizás haya sido ése el motivo por el que no se quiso solucionar el problema porque quien está dispuesto a gastar miles de millones de dólares en un tren rápido, estaría en condiciones de solucionar cualquier cosa. O la mejor no. Argentina, ¿es Santa Cruz?

Expresamos con anterioridad que iba a ser una guerra prolongada. La guardia telecomandada de los Kirchner estaría juntando gente para romper en todas las rutas del país “los piquetes de la abundancia”. Eso es muy costoso porque implica viáticos, transporte, viandas, comunicaciones y otras cositas. El movimiento necesita mártires o al menos un par de heridos en una refriega nocturna. Se habla de un costo operativo de alrededor de dos millones de dólares. ¡Se hablan tantas cosas!

Se habla, por ejemplo, que ayer, a las nueve y media de la mañana, un micro proveniente de Tucumán estacionó en la calle Directorio, entre Varela y el Pasaje Italia de esta ciudad. Luego, las veinte personas que se hallaban en su interior desayunaron en el bar ubicado en la esquina de Directorio y Pedernera y partieron a efectuar compras en negocios cercanos. Volvieron al mediodía portando grandes bolsas que contenían ropa. Almorzaron opíparamente. Venían al acto en donde iba a hablar Néstor Kirchner. Después, iban a la cancha de Vélez a ver a Boca Juniors. Todos tenían entradas para el partido.
CORREO DE BUENOS AIRES
SALINAS BOHIL

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