sábado, 10 de mayo de 2008

EL MESKINO

El poder Kirchner,...un mezquino sin fervor nacional

Un ser cuya existencia se forjo con ambiciones de poder y especulación a costa del sufrimiento de otros, y que la vida le permitió deambular dentro de la política sucia, como quien peregrina por un mundo indiferente. Siniestra figura que a través de sus mandato; incluyendo el actual, bajo la cobertura de una Cristina insensata y bipolar, va llevando a la Nación Argentina a esa gran crisis, antes el desconcierto de una sociedad que abandono el control de su destino a la voluntad de un gobierno incapacitado y dominante.



Kirchner es un hombre sobrecargado de pensamientos e ideologías confusas, entregado pasionalmente a un objetivo central de poder y opulencias, sin lealtad a nadie en particular, y que sin embargo pudo llegar al poder transitando por una sociedad sediciosa y al ritmo que marcaron otros con su clientelismo político, donde se condicionan los fingimientos de un sector de la población, en permuta por favores públicos, estando el pueblo ya acostumbrado a esa manera de degradar a una sociedad, de humillarla, y de quitarle la dignidad, considerando que él solo, nunca simbolizo básicamente nada, pero que por esas cosas ilógicas de la vida hoy llego a colocar a la Nación Argentina en una nueva etapa histórica donde todo se cubre y se permite bajo sus redes de influencias política-económicas. En tanto el pueblo argentino sigue viendo pasar la vida, ante el diluvio socio-económico que se aproxima, sin voluntad propia o resabio de patriotismo, permitiéndole a ese clientelismo de Kirchner, no solo hacerle doblar la rodilla a los más timoratos, sino también ir por los que producen, como es el caso del campo argentino.



Y es así como algunos nos llegamos a preguntar si se le puede permitir a cualquiera, que destruya impunemente a nuestra nación, a la que le llevo tantos años en consumar sus deseo de independencia, y en poder sobresalir dentro del grupo de naciones. Todo cubierto por la soberbia de alguien que se cree indefectible e invencible y menosprecia a quien le contradice. Asegurando que así se cimienta el poder político.

Lo lamentable, es que nos pasamos la vida dando consejos, pero sin reaccionar o revelarnos antes este exceso descarriado de ambigüedades políticas y sociedad desconcertada. Abra que reinventar el estilo de alboroto de los ciudadanos; considerando que ya no hay protección de las FF.AA, o reeducar la voluntad y adrenalina de los ciudadanos,...o morir en el intento.

Saludos,

BetoMVit.

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