Estoy hablando conmigo mujer, no interrumpas la conversación de los mayores
Una nota surrealista como eso de Frente para la Victoria, ¿de quién? O de “El País en Serio…” ¡Si da risa… (por no llorar!
Por Juan Carlos Sánchez
Bill Clinton será recordado por sí y por su mujer, Néstor Carlos Kirchner también, por sí y por su mujer.
Hay diferencias claro está, Hillary pelea su lugar sin heredar nada; en una república seria los voluntarismos familiares no valen. En la Argentina todo vale, hasta el mamarracho duhaldista de dividir en tres al peronismo y así imponer un presidente al que creía leal. Trágico, eligió pro descarte a un hombre sin honor capaz de, por el poder, aceptar reglas de juego ilegítimas; de asumir el cargo sin votos suficientes y de construirlo luego desde la dádiva y el clientelismo irrespetuosamente para con la dignidad de los argentinos.
Hablo solo, nadie me escucha.
El amor por el poder que tienen los K me lleva imaginariamente a los fanáticos sexuales que cuando la capacidad mengua empiezan con dietas afrodisíacas, siguen con viagra y terminan con la cocaína en la mesa de luz.
Infieles, gastan sábanas propias y ajenas siempre insatisfechos, siempre imprudentes, nunca generosos. El sexo sin amor es como la ensalada sin aderezar. Los K podrían haberse dado por satisfechos con lo obtenido hasta ayer, excesivo para su minimismo.
Sigo hablando solo y mi mujer ni me escucha ya.
Aclaremos: Mi mujer es mucho menor que yo y por ello me debe respeto. Cuando hablo solo no es locura, es diálogo íntimo. Somos dos ancianos hablando de sus cosas. A esto estoy llegando por tanto intentar entender la política argentina del poskirchnerismo.
Y se puede ser mínimo desde el bronce o con una abultadísima cuenta bancaria o con mucho poder porque la grandeza se asienta en la humildad y en el don de gentes que involucra el respeto hacia el otro y el apego a la verdad. En síntesis es la capacidad de amar y de desear ser amado por el ser y no por el tener y el parecer.
Puede aplicarse este concepto a los actores de la bufónica política argentina. Acompañan al dueño del circo hasta que se escapan de la jaula los leones y entonces disparan a lugar más seguro. Era de esperar, los K se están quedando solos. Les quedan pocos payasos y los malabaristas aducen luxaciones para no salir a escena. Demasiado duraron los K y no es por su habilidad sino por la debilidad de los acompañantes. Miserables políticos, mezquinos morales. El bien común les es desconocido, la política no es más que un buen empleo, un medio para enriquecerse. ¿Servir? ¿Qué es eso? ¡Servirse!, por que servir, no sirven para nada…
Más, puedo empezar a despreocuparme del tema, el gobierno ha caído, los KK no son más el/la PresidentE/A de la Argentina, nadie les hace caso salvo sus chupamedias de turno y son pocos, poquísimos, cada vez menos.
En estos momentos se resuelve en la Asamblea de Gualeguaychú la forma en que se llevará a cabo la protesta del país federal y los cortes de ruta. El gobierno no quiere que corten pero cortan.
En las estaciones de servicio no se expende combustible o bien se incrementaron los precios unilateralmente aunque el gobierno dice que no hay inflación y que no hay problemas energéticos.
En los supermercados, ferias y almacenes los precios aumentan más allá del 0,8% indicado para el mes pasado y su proyección de Mayo aunque el gobierno lo niega.
Desde Puerto Madero y Olivos (en asuntos de política La Casa Rosada no existe, solamente está para shopings y paseos y pasar los gastos) se convoca y cada día escapan más ratas del naufragio.
La Señora dice que tiene aguante. Bien por ella, nosotros no aguantamos más. ¿Quiénes nosotros?
Vea las encuestas Señora, esas que no se hacen públicas y que dicen que Ud. ya no se sostiene más. Que no le queda margen… vea las encuestas, Señora.
La llamo Señora por vergüenza, quisiera llamarla PresidentA como a ud. le gusta para saberse mujer, pero no puedo, quisiera tener una PresidentA en serio, poder contarle a mis hijos más pequeños que tuvimos una PresidentA en la Argentina, pero tengo vergüenza, le repito. Leo los diarios del mundo y… más vergüenza. ¿Se acuerda de Isabelita, esa a la que uds. voltearon usando a los militares como instrumento? ¡Qué dignidad! ¡Qué mujer!
¿Se acuerda de Evita? Muriéndose de cáncer y dando el resto por Perón y su pueblo. Es el mismo Perón al cual uds. le cantaban en la plaza de Mayo “votamos a una puta y a un cornudo…”
Esa Evita a la que ud. Señora quiere imitar y le sale tan mal… Patética imitación. Le falta corazón y le sobran lujos a ud., Señora.
Esa Evita con ovarios como para empujar a su marido cuando se cansaba, incansable ella, trabajadora en serio, no como ud. que tiene más horas de vacaciones, siesta, paseos y maquillaje que de PresidentA.
¡Cállate mujer, que estoy hablando conmigo, respeta a los mayores…!
Leo estas reflexiones y ni yo creo que es la verdad, la realidad. Es cosa de locos consentir lo que estamos viviendo, entregar un país como el nuestro a ineficaces corruptos de la peor calaña y no destrozar las cacerolas cada noche hasta que escapen.
Leo esta nota y admito que no es publicable, apenas es una charla conmigo mismo, síntoma de locura, más locura… Es que es contagiosa la locura, Señora. Mírese al espejo, cuando era jovencita, ¿ya era mentirosa, soberbia, intratable, indecisa, insegura, incomprendida, paranoica como ahora que lleva tantos años al lado de otro peor? ¿Ve que es contagioso? ¡Divórciese! O cambie de mascota, ¿para qué sirve un pingüino?
Ni siquiera saben volar…
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