sábado, 10 de mayo de 2008

TREN BALA

¡OTRO DESATINO MAYÚSULO: EL TREN BALA!



No creemos que sea necesario extendernos sobre el tren de alta velocidad anunciado por la presidente en lo referente a los detalles técnicos, de funcionamiento, costo de tarifas (ref.1), empresa constructora y todos los pasos necesarios para su concreción, ya que fueron ampliamente difundidos por los medios.

Simplemente queremos destacar algunos aspectos que creemos importantes.

El primero, el absoluto desprecio de los Kirchner y la consiguiente vulneración a la mayoría de los pasos administrativos que marca la ley para emprender una obra pública de esa magnitud. Se estaría incumpliendo la ley de inversión pública, que exige un estudio oficial de factibilidad técnica y económica para iniciar cualquier obra de infraestructura. Ni siquiera se habría realizado un dictamen elemental del proyecto. El tren de alta velocidad es un simple y “pequeño capricho” de la presidente que se le ocurrió entre gallos de medianoche.

El segundo, el altísimo costo que hasta el momento serían del orden de U$S 4.000 millones con una financiación a treinta años de plazo. La líder opositora Elisa Carrió estima que el emprendimiento terminará costando del orden cercano a los U$S 10.000 millones. Se comenzaría a pagar después de una franquicia de siete años de gracia. Es decir el costo no incidirá en el gobierno de Kirchner sino en los sucesivos gobiernos posteriores, ¡ por más de una generación!.

Tercer aspecto, el proceso de licitación que adjudicó al consorcio Veloxia la construcción del proyecto, recogió las mayores críticas al gobierno por los claros oscuros, falta de transparencia, diferencias del monto de los costos y otras situaciones extrañas que hacen pensar en otro escandaloso caso de corrupción en marcha.

Simplemente como un episodio anecdótico referente a la contradictoria pareja real, queremos reproducir lo que Cristina calificó como "un salto a la modernidad" y "una cuestión estratégica” al anunciar la firma del contrato para la construcción del tren de alta velocidad, su esposo expresó unos años antes, exactamente lo contrario: “este país debe tener administració n, gerenciamiento y gobernabilidad; debe haber salidas racionales, no hay salidas mágicas como las del tren bala. (ref.2)

Y por último una simple pregunta que surge de un mínimo de sentido común: ¿es prioritaria este megaproyecto que sin ninguna duda será un “verdadero salto a la modernidad” tal como lo expresó la presidente?

No caben dudas que es un verdadero avance, pero si se somete la decisión a solo un poco de sensatez, vemos que no debe tener absolutamente ninguna prioridad dentro de las imprescindibles y urgentes necesidades que existen en el país.

Pensamos que como la presidente no utiliza su gabinete ministerial para la consideración de proyectos, no tiene un equipo de asesores de gente preparada e idónea que pueda asesorarla adecuadamente, que no debe saber en absoluto la metodología de toma de decisiones, esta obra faraónica fue decidida en la intimidad de su matrimonio y tal vez con la versada opinión de su ex chofer.

Pero por otro lado, pensamos que como ocurre frecuentemente con gente que se cree iluminada, elegida y dueña de la verdad, con poder, como en este caso, un poder casi absoluto, busque un lugar destacado en la historia de nuestro país o eternizarse en los tiempos.

En este aspecto también los Kirchner se equivocan. Ya tienen un lugar destacado en la historia del país. Son los gobernantes que más bastardearon y vulneraron la democracia nacida en el año 1983, que dividieron una vez más a los argentinos, y aquellos que desaprovecharon y dejaron pasar uno de los momentos económicos mundiales más favorables para el postergado despegue de nuestro país y su inserción definitiva en el concierto de las naciones.

Este verdadero desatino presidencial, el tren bala, los inserta definitivamente en un lugar destacado en la historia del país. Pero en la historia menuda, vergonzante y negativa, de la cual más vale olvidarse.

Pensamos que a los Kirchner el balazo salió nuevamente por la culata y es una bala perdida más.

06-May-08

ALFREDO RAÚL WEINSTABL

alfredo@weinstabl. com.ar



NOTAS:

(1) La tarifa del tren bala, de acuerdo a trascendidos, sería de entre $800 y $1000. Como esa exorbitante suma va a poner ser abonada por un reducidísimo número de personas, seguramente va a ser fuertemente subvencionada por el gobierno. Como podemos ver, otro genial negocio del gobierno...y nuevamente la franja social más relegada del espectro, subvencionará indirectamente a la clase más pudiente.

(2) Crítica de Néstor Kirchner a Adolfo Rodríguez Saá, que tuvo la curiosa idea de proponer la construcción de un... ¡tren de alta velocidad!; Clarín, 26/3/03.

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