Algo más sobre el cinismo, soberbia e ignorancia
domingo, 12 de octubre de 2008
Bajo las exageraciones de los cínicos, se oculta un gran fondo de falso orgullo: la vanidad de despreciarlo todo, es concretamente una vanidad peligrosa. Diógenes, miserable y en harapos, vivía en un tonel, y allí recibió a Alejandro Magno, quien le preguntó qué necesitaba de él.El cínico Diógenes le respondió: nada, sólo que te apartes pues me quitas el sol." Balmes.Por Carlos Berro Madero
"Bajo las exageraciones de los cínicos, se oculta un gran fondo de
falso orgullo: la vanidad de despreciarlo todo, es concretamente una
vanidad peligrosa. Diógenes, miserable y en harapos, vivía en un
tonel, y allí recibió a Alejandro Magno, quien le preguntó qué
necesitaba de él. El cínico Diógenes le respondió: nada, sólo que te
apartes pues me quitas el sol." Balmes
Estas reflexiones son lo primero que nos viene a la cabeza después de
leer las últimas alocuciones de Cristina Kirchner.
Sus frases, cada vez más crípticas, parecen pronunciadas para un mundo
que no existe en la vida real, y sugieren la idea de que la Presidente
desea mantenernos en la oscuridad, para que la supuesta luz de su
"intelecto" nos deslumbre con fulgor esplendoroso.
Que nos diga que "controlar, es contribuir a no validar precios que no
condigan con lo que vale un producto" (sic), resulta casi risible.
Constituye la cumbre de la "exquisitez". Supera incluso el desagrado
que produce la presencia del insoportable Guillermo Moreno, sentado a
su lado con aire feroz.
Lo único que nos faltaría en estos días de asombro, en donde hemos
visto a Cristina estrenar vestimentas cuasi principescas y sillones de
estuco dorado que recuerdan la época de los Luises, sería verla correr
en algún momento por las calles gritando que viene del infierno para
observar nuestra conducta y corregir las malas noticias que ella
ayudará a desterrar con sus pensamientos iluminados.
También aconseja a los Estados Unidos acerca del problema de su
crisis, desde "nuestra modesta y humilde fortaleza", dice, mientras el
Merval se derrumba, los bonos argentinos tocan los zócalos y el dólar
tiene que ser contenido por Redrado volcando billetes a la plaza como
lluvia de primavera (no confundir con la lluvia de gasoil de Moreno).
"Los empresarios que no invierten en nuestro país, no son
inteligentes", aseguró poco después, lo que no entendemos cómo se
conjuga con la remisión al extranjero de los fondos de la provincia de
Santa Cruz que boyan por el mundo, "desaparecidos" por ella y su
marido.
¿Pensará que ser inteligente es poner dinero en una empresa que luego
recibirá "amonestaciones" de su gobierno, que estipula cuánto es
lícito ganar y qué podrá exportar cuando sea autorizada por algún
burócrata chupamedias de su entorno?
¿Habrá alguien perteneciente a su intimidad que tenga coraje
suficiente como para zamarrearla un poco y decirle que ya es tiempo de
parar sus catilinarias?
¿O que le recuerde que el entendimiento debe estar sujeto a la verdad,
la voluntad sometida a la moral y las pasiones al razonamiento?
¿Será acaso demasiado tarde?
En un momento en que la crisis mundial exige serenidad y reflexión,
Cristina no hace más que hablar sin parar. Sin oírse. Sin recordar.
Porque como no lee, sus frases salen al aire cual petardos navideños,
y lo más probable es que el lunes contradiga lo que aseveró el jueves
anterior.
Como economista aficionada "made in Calafate", habla de planes A y B,
como si se tratara de alguna vitamina y su antídoto sometidos a un
test experimental.
Lugones diría mordazmente, parodiando a los franceses: "elle fais des
voyages autour de sa chambre" (viaja por el interior de su
dormitorio).
¿Algún diálogo? ¿Oír a quien le formula peticiones razonables? No, eso
sería perder el tiempo: hay que aprovechar cada instante, según
parece, para que podamos embebernos de su sabiduría sin par. Nada
consigue interrumpir sus cataratas verbales, acompañadas siempre por
mohines inoportunos e indescifrables.
No sabemos cómo sus ministros y secretarios aguantan sin chistar y sin
que les duelan los pies y las posaderas, -según corresponda-, el tener
que asistir como dóciles educandos a los actos preparados para el
lucimiento personal de Su Majestad Cristina (¿de Tolosa?).
Es sabido por todos que el saber es muy costoso y la vida muy breve. A
pesar de ello, vemos con sorpresa y dolor que nuestra Presidente se
"despacha" sobre mil cuestiones diferentes sobre las que evidencia su
ignorancia, haciendo sospechar seriamente que lo que desea es halagar
su vanidad, a la par que cultiva la pereza típica de las personas que
se sienten superiores y no se toman el trabajo de leer y reflexionar
atinadamente.
Habría que hacerle saber también que las fuerzas del pensamiento
cuando no están sostenidas por el buen criterio se pierden, porque no
están dirigidas hacia ningún lado.
El vértigo es lo que normalmente opone los más graves obstáculos al
progreso de una sociedad. Y de eso nuestra Presidente no parece
haberse apercibido. O quizá no le importe. Vaya uno a saber.
En medio de la peor crisis que recuerde el mundo después de 1930, su
respuesta ha sido designar un "comité de crisis" de obsecuentes, cuyas
funciones se ignoran por misteriosas, e inaugurar, como si nada
pasara, ¡un jardín de infantes en la localidad de Tigre!
Mientras, volvió a repicar en contra del "capitalismo" (del cual se ha
servido para hacerse rica conjuntamente con su marido), asegurando que
nuestro país es "un refugio de oportunidades". Lo que nos mueve a
preguntarnos si no habrá equivocado el sentido de sus palabras,
queriendo decir en realidad "un refugio para el narcotráfico y la
corrupción", en un flagrante acto fallido.
Cada día que pasa, aumenta nuestro deseo que alguna suerte de milagro
obre mágicamente sobre el calendario, para que el tiempo comience a
transcurrir con más velocidad y nos deje libres cuanto antes del
cinismo, la soberbia y la ignorancia de personas que, como los
Kirchner, han superado con creces nuestras peores pesadillas.
En ese momento, con seguridad, aprovecharíamos para festejar bailando
al ritmo de una suave y esta vez sí "auténtica" música de jazz.
Fuente: newpolitic
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