lunes, 13 de octubre de 2008

ESTANFLACIÓN

Estanflación, la palabra que da miedo

Estancamiento con inflación. Fue pronunciada con terror por los economistas del CFI en los albores de la dictadura militar de los ’70 y el gobierno de los Kirchner busca entre diccionarios y amigos una definición y una salida.

Por Juan Carlos Sánchez


En economía no valen fundamentalismos, solo la realidad. Menos aún los voluntarismos y los disfraces, tampoco los discursos. Cualquier distracción puede llevar a la catástrofe a la sociedad de la que se sale pagando costos siempre exageradamente dolorosos.
Esta crisis del mundo globalizado es una fábrica de pobres a máxima producción y la seriedad de los gobiernos se medirá en el futuro por la previsión que hayan tenido para paliarla y no por la banalidad del discurso. Es exactamente lo contrario a lo que están haciendo los Kirchner embarcados como están en disimular la inquietud que les ocasiona la pérdida de imagen e intención de votos para las elecciones del año que viene, en instalar a Néstor como candidato bonaerense a modo de salvavidas con fueros y en alejar a este de los desmadres de la PresidentA que hoy como nunca muestra lo que siempre fue exactamente: Fachada de su esposo y moneda de cambio. Doloroso, ningún país merece que la democracia se ejerza en contra de la república. En la Argentina esto pasó y está pasando, Cristina Fernández no es la PresidentE sino una pieza en el juego de reemplazos de la utopía ya demolida de Néstor Kirchner de ser gobierno por cuatro mandatos al menos.

Curiosamente la mejor organizada fuerza crítica del gobierno que es la dirigencia campesina o del país federal equivocó el tiempo y la forma de su segundo round que pasó sin pena ni gloria ante la preocupación generalizada por la crisis mundial. Fue más feliz el Vicepresidente Cobos que mantuvo un perfil bajo por estos días tumultuosos sabiendo que no habría demasiados medios de prensa dispuestos a brindarle cámaras ni títulares. Cobos es otro crítico participante -forma parte del gobierno- que desde la crisis mundial en adelante o a partir de la visualización de las primeras consecuencias deberá ajustar sus mediciones de tiempo y contenidos.
Si bien sigue alto en la simpatía del cuerpo social esto no cuenta con garantía de fábrica. El impacto ya fue y mantenerlo es lo que cuesta. Notoriedad, popularidad y consenso es el camino que debe recorrer el hombre público que desee consolidar un poder real.
Notoriedad que se produce desde un hecho de conocimiento masivo que preferentemente no debe estar vinculado con la actividad habitual del individuo. Puede decirse que Cobos la logra desde su voto “no negativo” -y no desde su deslucida elección como Vicepresidente- contrariando el principio y ocasionándole un desgaste en su actividad propia. Como ejemplos de notoriedad sin desgaste surgida de un hecho ajeno a la actividad propia pueden citarse a Carlos Reutemann o Palito Ortega (que también eran populares avanzando al segundo estadio).
La popularidad es consecuencia de una serie de hechos vinculados o no con la actividad que le es propia. A modo de ejemplo podemos citar a Carlos Menem que hizo de todo con tal de aparecer en los medios, incluso política.
Recién luego viene el consenso.
Este es la confianza de la gente común en una persona, la aceptación de sus opiniones, ideas y actos solamente porque provienen de ella. Vale siempre a título de ejemplo que Susana Giménez puede opinar libremente sobre la supervivencia de los dinosaurios en la Patagonia y habrá quienes viajen a buscar huevos frescos para hacer una tortilla.
Cobos manejó bien los dos primeros estadios, le falta el tercero, aún no es absolutamente confiable, no se sabe si es radical nuevamente, si dejó de serlo alguna vez, si es parte de una jugada del gobierno, si será oposición o si lo es ya. Los políticos enigmáticos dejaron de ser útiles en la Argentina desde la caída del Gral. Roberto Marcelo Levingston. Sólo Carlos Reutemann puede seguir siéndolo gracias a la tremenda popularidad de la que goza y al aprendizaje realizado durante los últimos años durante los cuales fue –y es- el árbitro político del segundo distrito electoral de la Nación. Pero es excepción que confirma la regla. Y admitamos, el Lole corre más rápido que Cobos.

Retornando a la palabreja “estanflación”, las inevitables consecuencias internas que ocasionará a la Argentina terminarán de demoler el kirchnerismo. Ya no habrá obras (pocas hubo en realidad, sí muchas promesas e inauguraciones), caerán subsidios y el mantenimiento del clientelismo, los precios subirán y con ellos recrudecerán los reclamos gremiales y como es costumbre histórica en la argentina, atavismo político, las multitudes que definen las elecciones derivarán hacia el peronismo de derecha y sus aliados. Hoy tienen los Kirchner un respiro, las miradas están puestas en París donde los líderes se reúnen en busca de soluciones, la Argentina no cuenta, no existe y por eso mismo no interesa a los grandes y no será tenida demasiado en cuenta en orden a satisfacciones. Ni el benefactor oficial Hugo Chávez arriesgará. Entonces tendrá el gobierno que mostrar su verdadera capacidad de gestión con hechos y no con palabras. He allí en punto de inflexión de la coyuntura.
Es irónico decir que lo que no lograron los argentinos -sacarse en encima a los Kirchner- lo termina logrando el imperio permanentemente agredido por ellos.

Los últimos estertores serán una muestra brillante de la capacidad teatral de los Kirchner. Sobrevivientes a cualquier precio y discapacitados de advertir las consecuencias que provocan sus actos -quizá demasiado acostumbrados a la impunidad- montarán nuevas escenografías para el espectáculo cuyo guión se agota de tanto repetir las escenas y los actores de reparto. En lugar de matar a algunos profundizarán su agonía. La cárcel común para “represores”, una fuerte embestida de la cultura de la muerte y la demonización de antiguos enemigos que siempre son los culpables de todo son el anticipo de los lugares comunes convocados para el final de fiesta.

Casualmente y porque las fiestas de la posmodernidad terminan al amanecer, desde el Domingo próximo amanecerá más tarde.


E-Mail del autor zschez@yahoo.com.ar
12 Oct08


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