Cuando se funden metales, sobrenadan en su superficie las escorias que proceden de impurezas existentes en los metales o menas. Una mirada abarcativa del crisol social y político actual en nuestro país, produce una sensación de semejanza con lo antes descrito. Son semejantes pero no iguales, dos diferencias las distinguen. Una es que a diferencia de los metales, en la sociedad no todas las impurezas afloran a la superficie y no pocas de las que lo hacen, impiden que la amalgama se purifique, porque son dominantes, disociantes y altamente contaminantes, tendiendo a acentuar la impureza social y política. La otra es que en el metal líquido, un operador puede retirar la escoria fácilmente para asegurar la pureza del material resultante, pero en la sociedad la escoria no solo es activa y resiste su eliminación, sino que antes de que ello suceda suele producir daños que cuestan años repararlos.
Emilio Zuccalá
Licart29@yahoo.com.ar
jueves, 9 de octubre de 2008
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