La telenovela del Nunca acabar entre Gobierno y campo
Hay que reconocer que a pesar de la ostensible debilidad político-económica del gobierno de los Kirchner en su duelo personal con la gente de campo, el matrimonio gobernante ha trastocado a último momento una segura derrota en una nueva tregua que le permite recobrar en parte el aliento perdido. Después de las bravatas lanzadas a través de los micrófonos y cámaras presidenciales, el dúo utilizó a sus laderos más violentos como los Moyanos, D’ Elías y similares calamidades que azotan Argentina los que, con evidente venia oficial, amenazaron llegar hasta las rutas convertidos en rompehuelgas autoconvocados para provocar a los ruralistas incluso, con “un millón de trabajadores”. Pero sólo se hizo presente en Gualeguaychú un mustio personaje con aires de notoriedad. Típico bicho de ciudad, desconocedor de los dichos y hechos camperos, incapaz de aprenderlos a fuerza de empujones: “Fue por lana y salió trasquilado”.
Después de las amenazas verbales comenzó el éxodo de la prudencia en las voces y plumas que les son agradables a los moradores de la Casa Rosada. Al unísono, como respondiendo a un oculto ruego que se dio de bruces con la pretendida creación de un Observatorio de Medios y Miedos, comenzaron a leerse y oírse numerosos comentarios acerca de un supuesto cansancio que tendría “la gente” por la continuidad del paro agropecuario. De acuerdo a lo que expresaban esos “referentes” cercanos al Gobierno, la simpatía inicial con que había sido visto el lock out podría traducirse en fastidio si no se levantaban las medidas de fuerza. Para refrendar esos dichos, comenzaron a circular encuestas que señalaban que alrededor del 80% de la población veía con buenos ojos la finalización del paro. Una especie de INDEC encuestológico.
Tras cartón, “intelectuales”, periodistas y “hombres y mujeres de la educación y la cultura”, entre otros prototipos de la naciente nacionalidad K, salieron a apoyar al Gobierno y más tarde, vía solicitada, la UIA, las distintas Bolsas y Cámaras solicitaron un urgente diálogo entre las partes en pugna. Y todos, desde ignotos desconocidos, momificados políticos y analistas que no suelen analizarse, imploraron, patalearon y hasta hubo quienes sugirieron una intervención del Vaticano a manera de amable componedor. Demencial.
Al mismo tiempo algunos líderes de la “oposición” se subían a los arados de “los piquetes de la abundancia” y otros preferían balbucear tibias diferencias con el Gobierno más no tanto. Lo mismo sucedió ante la aparición del ex ingeniero Blumberg reclamando por mayor seguridad. Con opositores así, la dinastía Kirchner tiene asegurada su permanencia por todo el siglo.
La mayoría quiere que se restablezca el diálogo. Es probable que se dé. Pero conversar de algo que el otro no quiere escuchar puede presentarse como dificultoso. Mientras, el país puede esperar y seguir importando energía de Brasil porque el calor de la semana pasada hizo saltar otra vez la térmica del ministerio de Planeamiento. Morales asegura por enésima vez que Bolivia podrá cumplir sus compromisos de exportar gas al “mejor precio” que el Gobierno pueda pagarle a su hermano socialista; ya van para tres semanas del paro petrolero en Santa Cruz y finalmente fue argentinizada Aerolíneas, con lo que se repite el ciclo de estatizaciones, privatizaciones y vuelta a las estatizaciones cuando las compañías de los países centrales consideran que es hora de partir hacia otras playas más rentables.
Pero todo anda sobre ruedas. A la construcción del fabuloso tren rápido, se le añaden las licitaciones de ramales ferroviarios hechas contra reloj y de subterráneos, muchos subterráneos como el de la ciudad de Córdoba que pagarán los contribuyentes de todo el país, incluso los que nunca podrán conocerlo o viajar en él. De la inflación no se habla y la inseguridad es ignorada. La pobreza avanza también sobre ruedas y los terrenos de los ferrocarriles linderos a las vías se están convirtiendo a toda marcha en longitudinales villas miserias. En Retiro, la Villa 21 se fue “¡Pum! para arriba” porque las construcciones hechas en el sistema de propiedad horizontal sobrepasan la altura de la autopista que la cruza. A pesar de los dichos oficiales, la pobreza que prospera es índice elocuente de la falsedad de los números del INDEC.
¿Estará próximo el final de la telenovela que muestra el enfrentamiento entre el gobierno bolivariano y los piqueteros abundantes?; ¿mantendrán los nuevos capítulos la audiencia de las primeras entregas?; ¿los protagonistas serán los mismos?; ¿habrá vencedores y vencidos o será un empate técnico?; ¿podrá el Gobierno ocuparse de otros menesteres que necesitan de su atención?, porque no todos los incendios pueden apagarse gracias a un providencial aguacero.
SANCHEZ BOHIL
CORREO DE BS AS
jueves, 22 de mayo de 2008
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