jueves, 22 de mayo de 2008

Mayo: recordatorios para todos los gustos y una cuestión que nadie recuerda


Hoy, por fin, después de mucho hablar y amagar con fintas que presagiaban peleas al por mayor, Gobierno y agropecuarios se reunirán una vez más para dialogar. No obstante, que se pongan de acuerdo es otro cantar en un país repleto de guitarreros, payadores y aficionados que desfallecen por mostrarse en “Cantando por un sueño”. Se desconoce el temario pero con seguridad será el mismo que mostraba la mesa de negociaciones antes de que ambos bandos rompieran lanzas, embadurnaran sus rostros con las consabidas pinturas de guerra y profirieran alaridos múltiples golpeándose el pecho para tratar de asustar al contrincante. Ciertamente los Moyanos, D’Elìas y De Angelis, impresionan. Claro, no están ni por asomo a la altura de la Circular 125 del ministerio de Economía que impuso las retenciones móviles, causante del actual estado de cosas y que con tanto énfasis defiende el Gobierno. Esa sí que es de terror.

Mayo. El 25 debería festejarse en la Ciudad de Buenos Aires con banderas, tambores y desfile cívico-militar. Pero se sabe que esas cosasfastidian y ofenden a los Kirchner. Más, si a la hora de votar los lugareños les son esquivos. Por eso, como acostumbran cada vez que las cosas se ponen tensas, uno de los dos Presidentes se exiliará en esa fecha a más de mil kilómetros de donde debería estar para, con seguridad, criticar como es su costumbre a quienes mantienen un pensamiento diferente al oficial. Esto va para los ruralistas que con su obstinada actitud le han hecho perder a la oradora electa un viaje de lucimiento a Londres, un antiguo villorrio en el que se realizaba una cumbre de partidos “progresistas”. Para peor, los díscolos han organizado para el mismo día una concentración en Rosario, en el Monumento a la Bandera, en la que esperan concurran algunos cientos de miles de personas de todo el país. “Eso es maldad”, piensan en algunos círculos Rosados.

Mayo, mes del Ejército. Aniversario del Cordobazo que dicen tumbó al general Juan Carlos Onganía. Y también del Mayo francés que destronó a Charles de Gaulle que se creía vivo y gritó en su visita a Canadá en 1967 su famoso “Quebec libre”. Un año después los ofendidos devolvieron gentilezas haciendo pasar la cosa como que los estudiantes querían llevar “la imaginación al poder”. Tonterías para consumo de la izquierda, viejo comprador compulsivo de cualquier mercadería vencida que siempre le ofrece la derecha en viejas mesas de saldos.

Como se esperaba, la “revolución” estudiantil volteó a de Gaulle que se vio obligado a renunciar. Ese mayo hubiese sido un buen motivo para que la Unión Soviética participara activamente en la contienda, máxime cuando por esos tiempos manejaba por control remoto la central obrera gala –al igual que la italiana–. La posibilidad de que la protesta se extendiese más allá de Checoslovaquia y Hungría frenó los ímpetus de dirigencia rusa pero, principalmente, por estar anoticiada de que las refriegas eran parte de un juego al que no estaba invitado. Esas eran las claras reglas de la Guerra fría en Europa. Pero vivo, muy vivo, mucho más vivo que de Gaulle y que cualquier tipo de viveza criolla es Sarkozy que pudo venderles a los contribuyentes de Argentina un tren rápido que costará miles y miles de millones de dólares.

Con tanto acto recordatorio del próximo 25, y como se ha llegado hasta acá con tantas amenazas y agresiones por parte de las tropas kirchneristas contra los opositores, sería conveniente que el Gobierno nacional implemente todas las medidas a su alcance para garantizar la seguridad de todos los actos que se realicen ese día en el territorio nacional, y no únicamente en el que participe uno de los dos Presidentes en ejercicio. Las tropas de aire, tierra y mar están bajo el mandato de la Casa Rosada. Otras visibles paraestatales, también.
SALINAS BOHIL
CORREO DE BUENOS AIRES

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