(Especial para NA, por Pepe Eliaschev) -- Una nueva semana política y económica calcinante, en el país y en el mundo, sugiere varios apuntes que resulta indispensable registrar:
Capitalismo vivo: en esencia, la formidable crisis financiera y económica internacional no es un desbarajuste político.
Las naciones más ricas han venido afrontándola con cohesión y coraje, y no se han producido en ninguno de los países más afectados alteraciones institucionales ni revueltas callejeras.
Hay bancos quebrados, muchas empresas en durísima contracción de negocios, pero las instituciones funcionan.
Me interesa destacar el pensamiento singularmente interesante (y por eso poco popular) del analista Hugo Martini: 'La historia de los Estados Unidos enseña que ese país no sería la potencia que es si el gobierno -en cualquier época- hubiera creado las regulaciones antes que las instituciones, los mercados y los productos surgidos de la imaginación de sus habitantes. La Constitución de Filadelfia de 1787 disparó la idea de que todo lo que no está prohibido está permitido.
Para el analista, 'la crisis de 1929 mostró la necesidad de profundas regulaciones en las bolsas y mercados. En los diez años siguientes se establecieron esos controles, junto a la influencia reguladora cada vez mayor de los bancos centrales y la aparición, del impuesto a las ganancias. Hoy asistimos a una crisis distinta, resultado de la falta de controles adecuados para nuevos instrumentos que, si hubieran existido regulaciones previas, nunca se habrían creado'.
En ese sentido, concluye que 'la única respuesta honesta es declarar si lo malo son los instrumentos, que van a quedar, o las regulaciones, que se van a establecer'.
No se trata, naturalmente, de ningunear la gravedad de la crisis pero, encuadrada históricamente, no supone de ninguna manera, la muerte del capitalismo.
Cuando, desde una estéril nostalgia ideológica, se alega que esto sucede por 'afán de lucro', 'tendencia a enriquecerse' o 'codicia', es bueno recordar al clásico pensador alemán Max Weber, que subraya que esas tendencias se encuentran 'por igual en los médicos, los artistas, las prostitutas, los funcionarios corruptos, los jugadores, los mendigos, los soldados y los ladrones, en todas las épocas y en todos los lugares de la tierra en la que haya una posibilidad de lucro'.
Weber recalca: 'El capitalismo debería considerarse, precisamente, como el freno o, por lo menos, como la moderación racional de este impulso irracional lucrativo'.
La Union Soviética y China marcharon del socialismo estatal a un capitalismo autoritario, tras décadas de malogrados experimentos, estrepitosamente fallidos.
Cuba vive, ahora mismo, uno de sus más graves momentos de penuria económica en 50 años de edificación del comunismo.
Macri peronista
Mauricio Macri parece haber hecho ya sus cuentas: va hacia 2011 con un proyecto presidencial claramente asociado al peronismo y lo hace de la mano de los amigos de siempre de Eduardo Duhalde.
Su primo y representante en la provincia de Buenos Aires, Jorge Macri, presentó su 'Proyecto Peronismo' acompañado del propio jefe de Gobierno porteño y de apellidos ya enrolados en el operativo, como Juan José Álvarez, Diego Santilli y el ministro de Hacienda de la Ciudad, Néstor Grindetti.
Decisión fuerte la del ex presidente de Boca: rumbea a un clásico montaje con ese peronismo tradicional marginado del vertical comando kirchnerista.
De este modo, Macri, que ya había roto con López Murphy, aunque mantiene una tropa parlamentaria liberal conservadora (Pinedo, por ejemplo), admite su proyecto presidencial para 2011 y se prepara con quienes pueden asegurarle votos en el insondable Gran Buenos Aires, o sea los punteros y sobrevivientes de la maquinaria duhaldista.
El error grueso que puede estar cometiendo Macri es que el 62 % de los porteños que lo hicieron alcalde de la Capital hace un año, ni remotamente lo seguirían en una aventura electoral neoperonista.
Tampoco lo harían, seguramente, muchos de los jóvenes cuadros profesionales y sin currículo partidario que llevó al gobierno de la ciudad. ¿Acaso Gabriela Michetti podría tirar por la ventana estos años de construcción de una política de nuevo tipo para asociarse a Macri en una movida populista que supone el retorno a las prácticas más rústicas de esa vieja política que estigmatizaban antes de llegar al poder del distrito?
Viudos de Kirchner
Puede decirse que el 70 por ciento de los ex gobernadores que actualmente ocupan una banca en el Senado están enfrentados con los proyectos más polémicos que envió el Gobierno.
A partir de diciembre de 2007, diez políticos que llegaron al poder en sus provincias, tanto kirchneristas como radicales kirchnerizados, representan a sus distritos en esa Cámara y de ellos, al menos siete y a veces ocho, según los proyectos de ley, votaron en contra de los proyectos de Cristina Kirchner.
Hay quienes creen que por haber sido gobernadores se diferencian de sus pares diputados, habitualmente en el tramo inicial de sus carreras políticas.
En el Senado, el número de oficialistas -cercano a los dos tercios al comenzar el año- debería haberles permitido evitarle angustias al Poder Ejecutivo. En la votación de las retenciones móviles, el 17 de julio, el ex gobernador mendocino Julio C. Cobos mató la iniciativa oficialista de aumentar las retenciones.
Esa madrugada, ocho de los diez gobernadores, varios de ellos elegidos por el Frente para la Victoria, votaron en contra de los Kirchner.
En el debate por la movilidad jubilatoria, uno de ellos, el pampeano Rubén Marín, votó con el Gobierno, pero varios estuvieron ausentes, sin ocultar sus diferencias, mientras que otros ex oficialistas, como Carlos Reutemann y Juan Carlos Romero, ratificaron su distanciamiento del kirchnerismo. De los diez ex gobernadores, cinco pertenecen al oficialista Frente para la Victoria cuyo bloque gerencia el ex menemista Miguel Ángel Pichetto, dos son peronistas disidentes con bloque propio, dos eran antes radicales y uno pertenece a la llamada 'concertación plural'.
Son habituales en el oficialismo los reiterados votos negativos de los ex gobernadores de Santa Fe y Salta, Reutemann y Romero, cada vez más percibidos en el bloque K como autónomos de la Casa Rosada. El pampeano Marín, opuesto a Kirchner en el asunto de las 125, votó con el Gobierno en la cuestión jubilatoria.
Reutemann gobernó Santa Fe ocho años (1991-1995 y 1999-2003), Romero dirigió Salta durante tres mandatos consecutivos (1995-2007) y Marín también se eternizó 12 años (1991-2003). Son profesionales del poder.
Los meses que vienen y el inminente 2009 serán imperdibles.
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